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dimecres, 23 de novembre del 2016

Hoy: EFECTOS SONOROS

El otro día vimos cómo se podían usar, de forma magistral, los efectos y los golpes sonoros en un programa, especialmente con intenciones humorísticas. Hablo de las chocarrerías de "Todo por la radio" en La Ventana de La SER.

Pero, ¿recuerdas qué es un efecto sonoro? Refrescamos la memoria: el EFECTO (también llamado 'ruido') es la grabación del sonido de los objetos que nos rodean, introducida en un programa con afán de ambientarlo, para crear un estado anímico sugestionando al oyente o, simplemente, para permitirle imaginar mejor el contexto en el que se está dando la palabra hablada. Recordemos que la radio, como medio ciego, necesita 'el ojo' de la imaginación para funcionar...

Entre nos, el efecto es el lenguaje de las cosas.

Ahora bien, hay dos maneras de conseguir la grabación de ese efecto. 
  • Una -la más sencilla-, es registrar directamente los sonidos de la realidad, usando mecanismos profesionales (una grabadora sería estupendo) u otros menos ortodoxos, pero igualmente válidos (el móvil mismo). Son efectos naturales y fácilmente recnocibles. Recuerdo que de pequeña, cuando conseguí mi primera grabadora, me dediqué a perseguir sonidos: grabé la lavadora en pleno centrifugado. Esos efectos luego pueden introducirse en un programa radiofónico y acompañar, por ejemplo, el diálogo de una pareja que discute sobre las tareas domésticas. En Swag FM, nuestro primer efecto natural formaba parte de un jingle de presentación, en el que se oye una cucharilla golpear un vaso de cristal. Tuvimos que pedir vaso y cuchara a Carmen, la del bar, para poder grabar el efecto y necesitamos varios intentos, pero ¡finalmente logramos el sonido que queríamos y de forma casera!

  • La otra resulta más elaborada, pero es efectiva también. Consiste en crear sonidos artificiales, a imitación de los que queremos que representen. Son, entonces, producto del ser humano, no de la naturaleza. En su libro Técnicas de creación y realización en radio, Robert McLeish, periodista de la BBC, cita algunos 'remedios' que, asegura, han ahorrado mucho tiempo y muchas preocupaciones. Por ejemplo, si se quiere representar el incendio de un edificio, se frota contra el micrófono el celofán de un paquete de cigarrillos y se parten pequeños palillos de madera. Se obtiene la increíble imitación de una fogata de grandes dimensiones. Un buen recopilatorio de trucos para lograr efectos sonoros lo encontraréis aquí (¡atención!, lo he tomado prestado de Ernesto Guevara):

pd. Recomendaciones de McLeish: para lograr el sonido de echar líquido en un vaso, se debe poner con anterioridad un poco de agua en el vaso, para que cuando se empiece a echar el líquido se produzca inmediatamente el sonido. O

dimarts, 22 de novembre del 2016

Hoy: EFECTOS y GOLPES (para darle humor)

La radio es ciega: solo funciona por el canal auditivo. Por eso en radio hay que sacar provecho de todos los sonidos. Son cuatro los principales ingredientes que se usan en los 'cocidos' de los programas:
  • la voz, evidentemente, que representa el sonido de los seres humanos; 
  • la música, simbolizando los sentimientos y las emociones; 
  • los efectos, esto es, los sonidos que 'hablan' los objetos; 
  • y el silencio. 
De este último hablaremos más adelante. Hoy nos quedamos con el modo en que se comunican las cosas que nos rodean. Pero tal vez la mejor manera de comprender qué es un efecto sea con la práctica. Para eso  hemos seleccionado un fragmento del programa de Carles Francino, "La Ventana" de la SER, titulado "Todo por la radio", a cargo de algunos de los principales humoristas de la emisora. Es un uso magistral de efectos, a una velocidad trepidante. Escuchad:


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Como se puede comprobar, es difícil superar el impacto humorístico que tiene el rápido cambio de voz del locutor a efecto y la acumulación de efectos. Según Rosario G. Gómez, son unos 100 por programa, lo que lleva a la friolera de 17.000 al año... ¡85.000 desde que empezó a emitir! (véase el artículo "La trastienda de todo por la radio").

Pero, en realidad, los humoristas de "Todo por la radio" no usan solamente efectos. EFECTO es el ruido de un motor de coche, de unos pasos resonando en el pasillo vacío o de la lavadora en pleno centrifugado. En el fragmento que hemos colgado también aparecen brevísimos cortes de música y voz, con el mismo resultado que el efecto: son los llamados golpes.

Un GOLPE es un efecto sonoro (ruido, música o voz) brevísimo (duración de 2-3 segundos) que sirve para acentuar o subrayar un instante del programa radiofónico. Habitualmente complementa la intervención oral de un locutor -las palabras que acaba de pronunciar-, intensificándolas y dándoles un nuevo sentido con el golpe (por ejemplo, un tono irónico que se nos hubiera perdido al escucharlas). Pero también sirve para separar una noticia de otra, un tema de otro, etc. Para que nos entendamos, es el equivalente sonoro del punto y seguido en la escritura.Con los golpes se obtienen interesantísimos resultados humorísticos. Logran que el oyente se desternille de la risa porque, introduciéndolos de forma brusca y cerrando con resuelves, sin fades de entrada o de salida ni  fundido encadenado ninguno, rompen la monotonía del discurso hablado, atraen la atención del receptor y, por lo inesperado de su aparición, provocan la hilaridad.

Golpes y efectos consiguen que un medio ciego como la radio cobre vista gracias a su 'descripción' de paisajes sonoros: logran que nos imaginemos mejor el espacio, la acción, los personajes (pensemos en un plano de pájaros piando, unos tacones frente a unas botas resonando en un pasillo, o corriendo...), pero también consiguen que el mensaje oral varíe de significado y que lo entendamos -sin malentendidos- como el emisor quería.

divendres, 1 d’abril del 2016

Hoy: PECERA y CABINA CALIENTE

Hace poco me di cuenta de cómo la jerga radiofónica puede llegar a confundir al personal. No es que en Radio SWAG FM dominemos demasiado los tecnicismos, pero hay algunos que parecen de obligado uso. Los que llevamos unos meses en estos ahora ya tenemos interiorizados y localizados a los técnicos y a los redactores, también a los locutores; cómo es un guion para un redactor y en qué difiere con el del técnico; y conceptos como jingle, efecto, saturación, etc. no nos suenan a chino. Pero todavía hay muchos que se nos escapan.

Hoy toca hablar de la PECERA.

 
La pecera no es más que el nombre que recibe una parte del estudio o cabina máster de una emisora de radio. Habitualmente, un estudio tiene dos partes.

  • Una es donde se localiza a los técnicos en sus controles, ubicados en el centro de una mesa en forma de U invertida, en la que están todos los paneles de audio, los reproductores de sonido, los ordenadores, los equipos de grabación, etc. Es, para que nos entendamos, la mesa de operaciones técnicas: donde se recoge, graba, edita un programa radiofónico.

  • La otra es el locutorio. Como indica el nombre, se trata del espacio en el que están los micrófonos para los locutores, pues los dos términos -locutorio y locutor- son palabras cultas que vienen del latín loqui, 'hablar'. Es, pues, el espacio del estudio dedicado a hablar. Suelen sentarse alrededor de una mesa redonda o en forma de riñón, lo que da pie a una mejor comunicación entre todos, aunque siempre con el presentador principal ubicado frente a la mesa de los técnicos para que puedan comunicarse por signos de lenguaje no verbal durante la grabación del programa.

Estos dos espacios -si lo permiten los medios- suelen estar separados por un cristal gigantesco. De ahí el segundo nombre: la pecera. El cristal aísla el locutorio de la sala de control.

Sin embargo, las radios modestas y de reducido tamaño no suelen contar con una separación tan neta entre uno y otro. Hablamos, entonces, de "cabinas calientes". No, no penséis en una escena sexual subida de tono: se trata de un estudio de producción o en vivo, dependiendo de cómo se trabaje (si con programas pregrabados y editados, esto es, falsos directos, o directos de verdad), en el que locutores y técnicos conviven en el mismo espacio, sin separaciones entre ellos. Incluso el propio técnico puede actuar de locutor (y viceversa). El término 'caliente' hace referencia, entonces, al ambiente de cercanía que se genera entre todos los que hacen posible la emisión de un programa radiofónico: invitados, presentadores, colaboradores, técnicos.

Por eso, aunque en Radio SWAG FM no tengamos una pecera propiamente dicha, nos permitimos la licencia de usar el término para referirnos a nuestro estudio caliente. Suena un poco menos carnal...

Hoy: EL GUION RADIOFÓNICO

Si algo se necesita a la hora de hacer un programa radiofónico es el guion.

Probablemente, los locutores con largas carreras en el medio dirán que no lo usan demasiado: que está ahí para ignorarlo. Pero eso solo es cierto cuando la profesionalidad, la experiencia y, sobre todo, la práctica permite que tengamos interiorizado completamente el esquema de lo que hemos de decir y de lo que viene a continuación. Es fácil que sin ese guion interiorizado nos quedemos mirando el micrófono, completamente en blanco; o, peor todavía, que empecemos a desbarrar: a perder el control sobre nuestra voz, la velocidad con la que hablamos, el contenido de lo que decimos, etc. Es extraordinariamente fácil que la sensación de anonimato de la pecera -la ausencia de una cara para nuestro interlocutor- nos provoque comodidad... y de la comodidad a la burrada hay una corta distancia.

Por eso conviene tener un guion, aunque sea para ignorarlo. Especialmente si se trata de los primeros programas que emitimos. Sin embargo, ¿cómo se hace un guion radiofónico? Aquí dejamos algunas claves. Las principales: ten SIEMPRE claro qué debes decir en cada momento y qué viene después; y, sobre todo, NO LEAS. Basta con un apunte personal, una anotación guarripera a mano, pero no entres en la pecera sin algo apuntado (procura, además, que no te obligue a girar la hoja en antena porque eso SUENA MUCHO, como palomitas estallando bajo el micrófono, por más que creas estar siendo disimulado).

dilluns, 21 de març del 2016

Hoy: MAGACÍN

El nostre primer programa a Ràdio Swag FM ha estat un magazín dedicat a cinema, de nom IES, Cartellera, i... Ah, espera, que no saps què és un magazín? Ai, ai, ai...

Un magazín o magazine (en castellà també magacín) és un gènere dels mitjans de comunicación que fa al·lusió a un programa variat, versàtil i flexible, on i cap una mica de tot: en un magazín es poden tractar gran varietat de temes i de formats, en el que es combina la informació i l'opinió amb l'entreteniment i, fins i tot, amb una mica d'espectacle. Vaja, el que anomenem 'un cajón de sastre' (o 'desastre', al gust).


Resulta curiosa l'evolució de la paraula... Es suposa que ve de l'anglès magazine, que tots coneixem com 'revista'. I, de fet, imaginem que per això posa nom a un gènere dels mass media, tant de la premsa escrita com de la televisió, no només de la ràdio. I és que els magazins es donen en molts formats (pa' que nos entendamos: pensa en 'El programa de Ana Rosa' o una cosa semblant).

Però aquest mot anglés magazine ve de l'àrab makhazi, que vol dir 'lloc d'almacenatge'. És a dir, els nostres 'magatzems' de tota la vida! 



Però com ha acabat fent referència a un gènere dels mitjans de comunicació? Doncs perquè la primera revista anglesa en utilitzar aquest terme es va dir Gentleman's Magazine, apareguda en 1731, segurament volent fer referència metafòrica a que es tractava d'una publicació que 'emmagatzemava' tota classe d'informació (també diuen que podia ser una al·lusió als llistats d'armes i d'informació habitualment relacionats amb els magatzems anglesos donat que al segle XVI els magazines es feien servir per a munició militar). I ja sabem que res com un anglès amb les seves 'anglesades' per a què la resta l'imitem, tot i que ja teníem una paraula igual...

Així doncs, el nostre IES, Cartellera és un magatzem, sí! Però, a diferència del que és habitual en aquest gènere radiofònic, nosaltres hem limitat els continguts: parlem de cinema. Cinema d'avui i cinema d'ahir, estrenes i clàssics. En cada programa només d'un llargmetratge. I ho fem amb diversos acostaments: comencem amb una mica d'informació general, sobretot anècdotes de la pel·lícula triada; després l'opinió dels que considerem més sabuts o engrescats amb ella, fins i tot amb una mica de debat pel mig (res de bufetades, si és possible); d'aquí passem al carrer, a la vessant més social, a copsar què es diu -i què no- de la trama, dels actors, de les interpretacions, de la direcció... La música ens porta als millors moments sonors de la història. I acabem amb l'entreteniment més pur: les rialles amb l'humor dolent al voltant de la pel·lícula.

Aquest és el nostre magazín:
benvingut al magatzem cinèfil de Swag FM!! 

dimarts, 12 de gener del 2016

Hoy: PISADOR


Un PISADOR. Dicho así, suena fatal: suena a tío pelmazo que se te sube en el pie y te estropea el juanete que más te duele.

Sin embargo, en términos de programación radiofónica, es algo distinto: se trata de una voz en off, sin música alguna (como mucho puede incluir un efecto o sonido), que en unos breves segundos dice una frase, eslogan o simplemente enuncia el nombre de la emisora o del programa que está emitiendo. Suele colocarse sobre (= por encima de) la introducción instrumental de una canción, aprovechando el fondo musical que esta le da. De ahí el nombre: 'pisador' porque 'pisa' la canción que suena.

En realidad, el tipo que te pisa y el pisador de radio tienen mucho en común, pues este último te estropea, no el dedo, sino la canción que estás escuchando. A los que somos un poco viejunos, nos provocaba dolor el uso de los pisadores. Con el botón de grabación (el famoso REC) en pausa, esperabas atento a que en tu emisora de radio musical favorita pasaran ESA canción especial. Y, en cuanto escuchabas los primeros compases, corrías a quitar la pausa para que quedara inmortalizada por la eternidad en un cassette. Con todo, la emisora cuidadosamente te chafaba la grabación colocando una frase identificativa sobre ese inicio de la canción. De manera que lo que quedaba grabado al final de tu canción era una versión ya empezada (nunca llegabas a tiempo), 'pisada' con una voz y, en muchas ocasiones, recortada al final.

Ahora, con el poder en la mano, hemos decidido crear nuestros propios pisadores (ya sabéis: no hay peor tirano que el que ha sido tiranizado). Y el primero que hemos grabado esperamos que traiga más buen rollo que malo: ¡¡nuestro personal saludo!! ¡Buenos días en todos els idiomes do mondo entier!



diumenge, 20 de desembre del 2015

Hoy: JINGLE

Primera reunión de nuestra Comisión de Radio y la dedicamos a aprender qué es un JINGLE. O, como le llamamos familiarmente en el centro: ¡¡un shingle!! (larga historia, la contaremos otro día).

Se trata de una melodía o una canción, breve, que se usa para publicitar algo; normalmente, un producto. Es, para que nos entendamos, la musiquita machacona que nos deja un anuncio publicitario, normalmente acompañada de una frase, un eslogan o un lema que resume la esencia del producto.

Sin embargo, si hablamos en términos de programación radiofónica, no solo sirve como publicidad externa, sino también interna: es posible crear un jingle que sirva como marca de la propia emisora de radio (o de alguno de sus programas). Sirve para identificarla: sería como nuestro D.N.I. Rápidamente se asocia, en la cabeza del escuchante, una determinada música a nuestro sello. Por eso, para que quede bien grabado en la memoria de quien lo escucha, ha de ser una melodía clara, corta y fácilmente identificable, que sintetice el estilo y el alma de la emisora.

Hay muchos ejemplos posibles, aunque tal vez el jingle más conocido en España sea, cómo no, el de la musiquita de la emisora de los 40 Principales. Fíjate...


A eso nos dedicamos el lunes 21 y martes 22 de diciembre de 2015: esos días finales del trimestre fueron un marco estupendo para revolucionar neuronas e imaginación y sacarnos -cual conejo de la chistera- ¡nuestro primer shingle, marca de la casa! Se trata del mensaje que utilizaremos para cerrar el programa musical diario del centro (cuando lo tengamos, claro).

Fue un proceso difícil para la Comisión de Redacción, ya que se trataba de nuestro primer producto creativo radiofónico. Pero, por las fotos, es evidente tanto la seriedad con la que nos lo tomamos como la ilusión y, sobre todo, la buena onda que imperó hasta el minuto final, cuando se hizo realidad lo que en las primeras horas solo era una idea del grupo:  


Teníamos cero materiales de partida: tan solo una frase graciosa y llamativa, ocurrencia de segundos en un patio, semanas antes. Pero pronto a esa frase se le unieron música, efectos, tono... y, en poco tiempo, entró en funcionamiento la Comisión de Técnicos, que dieron cuerpo a nuestra idea:




¡Y este es el resultado!



La sensación de logro, de triunfo, de grupo fue magnífica. ¡Nuestro primer jingle! ¡Welcome, chicos, a Radio Swag FM, Sant Agustí!